
Un año más, las cornetas y los tambores, volverán a ser durante unos días nuestra banda sonora. La combustión de los cirios será el mejor instrumento para acompañar a las saetas, que desde la garganta de algún artista anónimo, conmoverán el alma del más escéptico. Las imágenes de dolor y sufrimiento, sintonizarán como por capricho divino o irónico, con las de felicidad, respeto y admiración. Esa policromía de hábitos cofrades y pétalos de flores, serán el preludio de una estación, como la primavera, que viene con su alegría, a sacarnos del oscuro y frío invierno.
Es la Semana Santa en Andalucía, vivida como solo se vive aquí. Con sentimiento, con devoción o en algunos casos con la fe renovada de quien la perdió. En cada rincón de nuestra región, con sus particularidades propias, hacen de estos de días a nuestros pueblos y ciudades un referente en lo que a tradición, cultura y folclore se refiere.

