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jueves, 20 de febrero de 2014

Los pasos que nos faltan.

Desde el "Vuelva usted mañana" del insigne Mariano José de Larra, hasta el "¿Por qué no dejas de ser un idiota?" de esa estrella -no sé si fugaz- de la actualidad política llamada Beatriz Talegón, mucho se ha escrito sobre esta atormentada y pusilánime sociedad.
Muchos buenos artículos, capaces de hacer eclosionar a los espíritus más dormidos, a las cómodas y relajadas almas de tabernarios tertulianos, admiradores del once contra once, sin más motivo de crítica social, que la propia crítica. Esa sociedad que tanto abunda en nuestro país desde que Monsier Sans-délai, apareciera por aquí para solventar un asunto en pocos días y se dio cuenta que el mañana en España nunca llega; hasta usted, yo y el vecino de abajo mismos, unidos por una indignación visceral en las formas, pero muy relajada, cómoda y deprimente en el fondo.

"Gran persona debió de ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza"
Mariano José de Larra. 1833

miércoles, 19 de febrero de 2014

Amanecer deseado II


Tal vez sea el momento de mirar hacía el futuro. Nosotros como pueblo, sin ningún tipo de injerencia foránea. Sin complejos por aquello que escupe quien no reflexiona, quien no conoce nuestra historia, quien no se ha molestado en conocernos. Tal vez sea el momento de hacer justicia y devolver a sus legítimos propietarios aquello que se han ganado con el sudor de su frente. Es el momento, de hacer avanzar y evolucionar en meses, aquello que antaño requería siglos, el topónimo de nuestro pueblo. Así de radical y de vertiginoso....como la vida misma.

Bienvenidos a Los Llanos del Colono.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Mi sabio abuelo

Microrrelato presentado al certamen "El mejor momento", organizado por la asociación para la promoción de escritores -Letras con arte-.
Elegido entre los más de 4.000 textos enviados, para formar parte del libro, "Antología 1er Certamen de Microrrelatos "El Mejor Momento".

Si quieres adquirir esta publicación, que consta de más de 400 microrrelatos de escritores noveles, pincha aquí

Yo os regalo mi texto, titulado Mi sabio abuelo


Mientras una destructiva enfermedad consumía a mi abuelo, yo transitaba la ignorante adolescencia. Cierto día le dije, que el mañana era como el barro en manos del alfarero. Se podía moldear, se podía imaginar y decorar a nuestro antojo. Me dio una tierna bofetada y dos meses después murió, no sin antes escribir sus memorias en un libro de título, Sin hoy, no existe el mañana.

sábado, 18 de enero de 2014

Solo son valientes

Nunca fue fácil para un emigrante abandonar su pueblo, su ciudad o su país; dejar atrás su familia, su casa, sus amigos, su vida, para conseguir un poco de estabilidad laboral, un poco de libertad de pensamiento o lo que es más grave, para proteger su vida. Nunca fue fácil para un emigrante recorrer el camino que le alejaba del mundo que conocía; un camino que lo llevaba a tierras extrañas de las que muchas veces por no conocer, no conocía ni el idioma. Nunca fue fácil para un emigrante llegar al destino al que la vida le empujaba; aguantar horas, días o meses de viaje en incómodos asientos de autobuses, trenes o desvencijados camarotes. Nunca fue fácil para un emigrante mantenerse firme en su propósito; cuando gran parte de los beneficios de su trabajo los enviaba a España en remesas que ayudaban a mantener a su familia, mientras pasaban auténticos apuros para subsistir. Nunca fue fácil para un emigrante retornar a su país de origen; porque en el lugar en el que había vivido tantos años, donde había construido su vida, ahora dejaba una familia, unos amigos. Volvía a dejar una vida. Nunca fue fácil la vida del emigrante porque en su alma siempre faltaba algo que se veía obligado a dejar atrás.
En esa vida difícil, maltratando su propio espíritu, un emigrante cualquiera volvió un día a España para pasar los últimos años de su vida en paz. Una tranquilidad que se ha ganado y por caprichos del destino, ahora también le quieren quitar. Y es que, resulta que no es fácil para un emigrante sentirse cómodo en su país, porque el Estado le trata como a un estafador cualquiera. Un vulgar defraudador.

miércoles, 15 de enero de 2014

Aeropuertos, tranvías y bulevares

De Burgos, recuerdo la impresionante portada de su catedral y la cara de asombro del camarero, al pedir que me sirviera un café solo con hielo, en una fría mañana de invierno (que por esas tierras son palabras mayores) cierto día que iba de paso hacía San Sebastián. Ahora también conozco, que existe un barrio obrero llamado Gamonal. Un barrio como el suyo o el mío, de gente normal, que sufre las consecuencias de las múltiples crisis que azotan nuestro país. Pero como en su barrio o como en el mío, esa gente lucha por seguir adelante, resignada ante lo que no pueden controlar buscando soluciones a todos los problemas que dificultan su día a día. He leído incluso, que es costumbre en el barrio dejar los coches en doble fila sin el freno de mano puesto, para en caso de molestar la salida de uno de los escasos aparcamientos, de otro conductor, este pueda desplazar el coche con un simple empujón.  Un barrio como digo, no muy diferente a cualquier otro. Un barrio de gente que a pesar de la que está cayendo ha demostrado, como en la mayor parte de este país, unas dosis de civismo propias de una sociedad de la que se puede presumir, aunque los últimos sucesos nos puedan crear dudas sobre ello.

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