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martes, 13 de agosto de 2013

Amanecer deseado

Indescriptible es el trabajo que me cuesta escribir poesía. No obstante, mi primer despertar después de mucho tiempo en mi tierra, fue mágico. Las campanadas, el afilador, aquella habitación donde dormí mi más tierna infancia. La tinta se impregnaba rauda en ese diario que siempre me acompaña. No sé si será bonito o feo, pero este poema recoge un sentimiento fuerte, que lleva años moldeando mi espíritu. Tal vez, esto que fue solo un espasmo espontáneo, indique el camino de ese amanecer deseado. Ya os contaré, de momento saco a limpio aquellos dos minutos de inspiración desbordada.

jueves, 1 de agosto de 2013

Nuestra imagen digital

Todos, independientemente del tiempo que dediquemos a nuestro "envoltorio", nos preocupamos por la imagen que vamos a proyectar al exterior. Se trata de una serie de normas no escritas, que favorecen nuestra convivencia, nos hacen sentir seguros de nosotros mismos o simplemente son el decoro que nos impone la necesidad  de vivir en sociedad. Porque nuestra imagen personal, no es solo la envoltura, sino también la forma de expresarnos o de relacionarnos  con los demás. Estas reglas tácitas, nos indican, entre otras cosas, que no es lo mismo hablar con nuestra familia y amigos, que hacerlo ante personas con las que mantenemos una relación más distante o profesional. La sinceridad, en este último caso, el decir lo que pensamos sin tapujos, ante personas que no forman parte de nuestro círculo más íntimo, siempre deja paso al respeto debido para mantener la concordia. No se trata de ir haciendo amigos por la vida, simplemente de mantener una imagen respetuosa con los demás, para ser tratados de igual forma. Las afirmaciones más severas, nuestros odios internos o nuestros pensamientos más mezquinos, (que digan lo que digan todos tenemos y como es normal son erróneos y reprochables) se suelen dejar para ambientes más distendidos, donde equivocarse no va más allá de un rato de risas o una discusión sin mayores consecuencias.
Equivocarse. Algo tan humano y normal en ambientes distendidos, por la propia relajación a la que sometemos a nuestra imagen personal, y frecuente también, en otros ambientes, debido a las tensiones de un momento, a una traición del subconsciente o a cualquier otra circunstancia que no podemos controlar. Es la esencia del ser humano. Todos entendemos que alguien, por mucho que cuide la imagen que quiere proyectar hacía los demás, en un momento determinado se relaje, como si estuviera en familia, salte con un improperio, un desplante, una falta de respeto o sencillamente le pierdan las formas. No somos máquinas perfectas. Todo se olvida, las palabras se las lleva el viento y siempre nos quedará un PERDÓN.
Pero todo aquello que es válido para justificar, el fallo en los engranajes de nuestra imagen personal, nunca es válido para nuestra imagen digital.

jueves, 18 de julio de 2013

La alegría de José Blanco y las tristeza de nuestra democracia


Que felicidad para un hombre que seguro, siempre se sintió inocente, por aquello de lo que le acusaban. Aguantó contra viento y marea en su cargo, como buen político de su tiempo. Hasta que la justicia no dictaminara su culpabilidad, él era inocente. ¿Como iba a dimitir entonces? Está es la calidad de nuestros políticos. Esta es su actitud y esta es la democracia que tenemos. Que triste...

Mientras en su partido, ahora suenan los himnos de victoria, este señor sigue en su cargo actual. Incluido en las listas electorales del 2011, y a bien seguro en las próximas. ¿Como si aquí no hubiera pasado nada? 

martes, 16 de julio de 2013

Sr. Rajoy, no insista más


Empecinado Mariano, déjelo usted ya. Dimita por caridad humana. Dimita si aún le queda algo de vergüenza. Su tozudez por llegar a las más altas instancias de la política ha llegado demasiado lejos. Una ambición legítima, como no, pero que no ha hecho más que traerle sinsabores. Sr. Rajoy, no insista más, usted estaba destinado a otras cosas, y cuanto antes reconozca su fracaso, mejor para todos, incluido usted mismo.

martes, 2 de julio de 2013

El pan pan y el vino vino

“Déjate de cumplimientos entre nosotros; ya sabes que yo soy franco y castellano viejo; el pan pan, y el vino vino”

Y con esta; solo una de las memorables frases, que nos dejó para la eternidad el insigne Fígaro en uno de los célebres artículos salidos de la pluma de Mariano José de Larra; deseo arrancar esta humilde reflexión, sin ganas de agradar a nadie: pues todos tenemos una opinión al respecto, pero con el firme propósito de llamar a cada cosa por su nombre y hacerlo en mi lengua vernácula; que no es diferente a la de la gran mayoría de ustedes; el castellano, en ningún caso el español, a pesar de que alguna Real Academia me diga que puedo usar ese término.

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